Las huelgas de los trabajadores portugueses, disparadas en la recta final del año ante la situación «límite» que aseguran vivir, empiezan a acosar al Gobierno

Las huelgas de los trabajadores portugueses, disparadas en la recta final del año ante la situación «límite» que aseguran vivir, empiezan a acosar al Gobierno, que no consigue calmar los ánimos. Solo en las dos semanas que faltan para acabar el año se han registrado más de 40 avisos de huelga en once áreas de la administración pública y otras tantas del sector privado, con la misma queja: se necesita personal y aumentos salariales.

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